Susu Susu
Menu

Discografía

En la arena

LETRAS

En las manos azar

El sol refleja en el mar.
Las olas vienen y van.
Deshace el viento las huellas de los pasos al pasar.
Agua salada en los pies y en las manos azar

Tan sólo quiero jugar.
Sentir mi cuerpo al nadar.
Rozar mi pecho en la arena.
Llenarme toda de sal.
Llenarme toda de paz y en las manos azar.

Hace tiempo que no espero.
Sólo quiero sonreír, sólo escuchar.
Para qué sirve el deseo si en el cielo veo.

Nubes color de melodías de amor.
Volando sin dirección a cada espacio y rincón.
Hay explosiones de luz luchando contra el temor.

Hace tiempo que no espero.
Sólo quiero sonreír, sólo escuchar.
Para qué seguir al miedo si me das la mano.

Son de algodón los sueños del corazón.
De suave hilo la tela que sostiene el amor.
De rayos de infinidad tus ojos al despertar,
de miel de melocotón los bailes de la razón.
Y que en las manos azar todos podemos tener.
Son más bonitos los días si sonríes al llover.
Y cuando tu corazón reclama más atención,
el suave hilo de azar sostiene todo tu ser… Amor.

Cada vez que te vas

Se me apaga la luz cada vez que te vas.
Cuando abro la boca no sale nada.
Se me olvida reír.
Sólo queda sufrir apartada de ti.

Se me escapan los sueños.
Se me pierden los besos.
Voy cargando más peso y me lleno de miedo.

Se me rompe la voz.
Se me cae el jarrón.
Se me quema el arroz.

Te quiero lo más grande que sé.
Estoy muy cerca de ti.

Y me pongo a pensar,
cómo cuesta escuchar.
Cuando abro la boca no sale nada.
Ya no quiero jugar.
No me puedo soltar aunque
quiero soltar.

Sé que debo callar pero sale gritar,
y romper el jarrón de nuevo una vez más.
No puedo soltar aunque quiero soltar y poder respirar.

En la arena

Sentadita en el balcón
vio un barco rojo por el mar.
Luces, colores y algodón.
Nubes en blanco por el cielo.

Te quiero beber.
Te quiero soñar.
Pero cuando llego tú no estás.
Me pongo a jugar, queriendo olvidar.
Te encuentro en la arena.
Te quiero sentir.
Te quiero abrazar.
Pero cuando llego tú no estás.

Volvió a la cama a descansar
y un sueño denso la invadió.
No se podía levantar
y ensoñadita se quedó.

Muñequita rota

Esta es la historia de una muñequita rota que cayó en el agua.
Era tan pequeña, nadie sabe muy bien cómo pero se ahogó.
Como era de tela se hundió enseguida.
Ahora me sonríe desde el fondo del mar.

Rota al caer al agua,
esa muñeca que trataba sólo de flotar,
ya no recuerda que el soldado la quiso salvar.
Ella no supo agarrarse a ninguna parte.
Y ahí rota se quedó.

Hace mucho tiempo un soldadito de plomo le pidió la mano.
Y ella tan bonita sin dudarlo, ni un momento, se la concedió.
Se puso un vestido de lino blanco.
Él muy arreglado se la llevó.

–Mira muñeca mía cómo te quiero y
cómo voy a cuidarte. No tengas miedo.
Nunca voy a soltarte–. Y la muñeca sonrió.

Esa misma noche por el puerto las estrellas les acompañaron.
Iban paseando muy felices y juntitos por el muelle mayor.
Él se fue a buscarle la única flor.
Ella tan coqueta en el agua se miró.

Rota al caer al agua,
esa muñeca que trataba sólo de flotar,
ya no recuerda que el soldado la quiso salvar.
Ella no supo agarrarse a ninguna parte,
y ahí rota se quedó.

Oh Romeo!

Te quiero, ay chiquita, te quiero.
Te siento el centro de mi pensamiento.
El mar penetra tu cuerpo de niña que mira la luna,
de niña que mira la luna.

Te quiero, ay chiquito, te quiero
Te miro y me cuesta creerlo.
Tus ojos llenan todos mis sueños
Tú eres mi media luna, tú eres mi media luna.

Te veo venir,
Ay! Te veo

Cari

Cari, cari, cari…
¡Qué bonita estás!
El sofá me está matando,
vámonos a pasear.

Cari, cari, cari…
Déjate llevar.
Sólo quiero conquistarte.
Ven y acércate un instante.

Ay cari, cómo se abre mi corazoncito
si nos abrazamos un ratito.
En mis labios guardo tantos besos.
Todos para ti.

Cari, cari, cari…
Me haces muy feliz.
Cuántas cosas compartidas,
cómo se nos va la vida.

Cari, cari, cari…
¿Cómo sientes tú?
No hace falta que me hables,
sólo abrázame más fuerte.

Cari!
Sé que un día tú y yo nos mentimos,
y por un momento nos perdimos.
Yo no quise hacerte tanto daño.
Pero salió así.

Cari, cari…

Viento volador

Viento que al volar cambias todo de lugar.
¡Llévame hacia el mar, junto a sus olas!
Acaríciame, como un beso al corazón.
Suave y sin querer como en una oración.

Viento volador, decididamente infiel.
Tienes el saber de aquel que viaja.
Déjame entender lo que quieras explicar.
Sopla sin temor, no me moverás.

Y aquí sentado frente al mar,
te escucho viento respirar.
Te silbaría una canción.
Una canción llena de paz
para encontrar una razón,
y así alegrarte el corazón.

Sentir

Sentir que todo va cobrando un delgado sentido
que se va enredando en las manos del loco que ha de saber,
que aquí nadie está de más.
Ni el cielo, ni las nubes, ni tú, ni yo, ni los demás.

Y puede amanecer de noche, mientras nadie vea nada.
También oscurecer cuando la luz te ciega y no ves nada.
A penas nada.

Decir, en soledad, qué esperaré a mañana para despertar.
Y de aquí, ¿ A dónde vas?
Si me esperas un rato te ayudo a pensar.

Quizás pueda decir que todo está donde antes no había nada
No me asusta decir que tras de mi apenas dejo nada, apenas nada.

Y puede amanecer de noche.

Frío

Frío… Y llevo puesto todo lo que tengo… Frío.
Frío… Y llevo puesto todo lo que tengo… Frío.
¡Tengo frío!
Las manos congeladas por el tiempo.
Mis dedos acarician tanto frío.
El pelo enmarañado en tus recuerdos.
El alma se me seca por el viento.

El mar, desde el acantilado, cesa de gritar.
Y voy buscándote en la noche, sólo inmensidad.

Frío… Si tú no estás.

Frío…
Te intuyo en las estrellas de este cielo frío.
¡Tengo frío! Allá en el fondo de ese mar profundo.
Atrás quedan la huellas de tus besos.
La arena deshaciendo cada paso.
La vida es más hermosa entre tus brazos.

Frío, y tú no estás.

Tantas veces

Tantas veces soñé con amar,
tantas veces soñé con amar,
y ahora que estoy amando.
Me pierdo en la noche del llanto.

Tantas veces soñé con volar,
tantas veces soñé con volar,
y ahora que estoy volando…
Me busco entre nubes
y caigo de bruces al mar.

Donde canto con las sirenas
que en las noches de luna llena,
a la orilla quieren llegar.

¡Cuántas veces soñé con amar!
Cuántas veces soñé con amar
y ahora que estoy contigo
te miro a los ojos y veo los míos.

¡Cuántas veces soñé con volar!
Cuantas veces soñé con volar
sin saber que era un sueño y
llena de golpes, me llené de miedos.

Será que me cuesta llevar zapatos.
Se me queman los pies descalzos
cuando piso la realidad.
Será que en las dudas no encuentro hallazgos
y, perdida, busco en tus brazos
que me ocultes la soledad.

Lágrimas de metal

Lágrimas de metal ruedan por el suelo
y una niña de pie se recoge el pelo.
–¿Dónde están los demás? Ahora no les veo–.
Y una flor al caer se transforma en cielo azul.

Lágrimas de metal en el patio de luz
¡No nos dejan soñar sin vivir libres!
En la pequeña habitación con el suelo de arena,
iremos a esconder nuestras últimas penas.

Llega un nuevo día.
Va a salir el sol.

Lágrimas de metal derramadas por él.
Oye lejos volar pájaros de papel.

Llega un nuevo día.
Va a salir el sol.

Lágrimas de metal ruedan por el suelo
y una flor al caer se transforma en cielo.

Ay, Ay amor

¡Quiéreme! Si no me quieres me moriré.
¡Bésame! Como nunca lo hiciste antes.

Y voy a llorar porque el alma grita.
Despierto en la noche mojada con ganas de amar.

Ámame como nunca antes.
Háblame como la lluvia habla al caer.

A un suelo frío y mojado.
A un suelo lleno de charcos.

Ay, ay, amor… Yo sé muy bien que en la distancia te veré.
El mal se fue muy pronto te tendré.
Ay, ay, amor…

Siénteme al otro lado de esta pared.
Suéñame acariciando toda la piel.

Te miro y no te veo.
El miedo se sienta a mi lado y no deja de hablar.

Ay, ay amor… Yo sé muy bien que en la distancia te veré.