Pequeña autora

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Hola a todos,

hace mucho que no escribo en este blog.

Soy columnista y bloguera en EPI, “Susu in the sky” lo cual me mantiene bastante ocupada. Pero me gustaría retomar este espacio para asuntos más personales.

En estos momentos mi vida de músico consiste en ensayar con Víctor Gorriti (gran guitarra y persona) con el fin de hacer algunas actuaciones en pequeñas salas. Tomo clases de voz y guitarra y toco un poco cada día, cuando el día día con los niños me lo permite.

Sigo con la promo a cuenta gotas del cuento de “Mundo y la niña mariposa” (Alba Editorial); tengo una Fnac de Valencia (miércoles 28 junio) y otra de San Sebastián (el 8 Julio). Qué ilusión me hace ir a la ciudad de mi infancia con este trabajo!

Si os cuento la de veces que me he planteado tirar la toalla, no os lo ibais a creer.

Las pequeñas autoras hemos transitado por tierras movedizas, en mi caso no económicamente puesto que afortunadamente vivo de otras cosas, pero sí a nivel de sentirnos bastante incomprendidas, aisladas, invisibles.

No fui bien recibida en este mundo. Por ser la mujer de otro músico nadie creía que yo fuera capaz de escribir una sola línea musical. Es un tópico y a la vez una verdad como un templo, las mujeres lo tenemos muy complicado para sacar la cabeza en una profesión de mayoría masculina.

Una vez, recuerdo, me armé de valor y solicité apoyo a un mánager que todo el mundo juzgaba como uno de los mejores de la profesión y el tipo me soltó; no eres una veinteañera, ni una come hombres, y además eres la ex de un conocido músico. Lo tienes fatal, me dijo. ¿por qué debería trabajar contigo?

¿Te has escuchado mis canciones? pregunté estupefacta.

Bueno no, me respondió.

Entendí que mis canciones eran lo de menos. Pensaba que era lo más importante y que ser autora ya me otorgaba una cierta ventaja frente a alguien que no lo es. Pero no es así en absoluto. Sólo un grupo de personas. Ellos saben bien quienes son me han apoyado incondicionalmente.

En fin, tengo cierta tendencia a la melancolía que, como bien afirma Gèrard de Nerval, no es más que una enfermedad que consiste en ver las cosas como son. No obstante, creo hay que seguir creyendo en los sueños, eso sí, con los pies bien enraizados en el suelo. Y, lo más importante, escucharse, aceptarse, y jugar.

No quiero dejar la música porque una parte de mí se niega a acomodarse y me gusta ponerme las cosas difíciles. Porque lo hago para mí. Porque hacer música es una manera más de estar en el mundo. Simplemente con el ánimo de superarme. Y lo cierto es que puedo afirmar que estoy creciendo. He mejorado en técnica vocal y también en guitarra, y pienso mejorar mucho más. Ahora estoy aprendiendo a tocar el Han, un instrumento precioso que espero un día poder aportar a mis grabaciones. A pesar de todo, estoy orgullosa de mí misma, y espero terminar siendo una abuelita encantadora que toque y cante a sus nietos algunas de sus canciones.

Estoy trabajando para no tenerle tanto miedo al escenario.

Besos a todos los que sí me escucháis.

Susu